NARCO-DEPENDENCIA, EL RETO GLOBAL – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

NARCO-DEPENDENCIA, EL RETO GLOBAL

Por: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

Caracterizar un problema socio-histórico concreto reclama prefijar categóricamente intereses específicos, porque de éstos derivan las alternativas para resolverlo. El entendimiento y solución dialéctica del Tráfico Ilícito de Drogas -TID- convoca la aplicación de teorías económicas, políticas y relaciones internacionales diversas. Su condición planetaria, criminógena, pluriofensiva, proteica y criminodinámica, impone un tratamiento polifacético -medidas educativas, preventivas, represivas, de control, rehabilitación, reinserción social, legalización, descriminalización, relaciones interestatales (extradición), etc. El TID intervincula recíprocamente sociedad, mercado, droga, consumidor y traficante, impactando en diverso grado la infraestructura económico-social y la supraestructura jurídico-política-ideológica. El entronque entre producción y consumo es el mercado. Controla cultivos, insumos, mercancías y distribución. Organiza su red de complejos financieros, transporte y centros de influencia que subordinan los factores de poder. Es un fenómeno estructural, un sistema subyacente, que incorpora sus utilidades en todas las actividades económicas, sociales y político-culturales legítimas. Dinamiza su comercio mediante los avances tecnológicos -computación, sector finanzas, comunicaciones, publicidad, acarreo, etc. Su poderío es directamente proporcional al crecimiento del consumo. Vulnera la independencia política, económica y la seguridad estatal. Socava la soberanía y afecta las formas de vida. Lesiona los valores jurídicos, culturales y éticos. Impele la corrupción pública y privada. Lesiona severamente la salud colectiva. Trastorna el orden democrático. Su control requiere políticas preventivas y defensivas convenidas entre Estados, organismos internacionales y locales. ¡Tal la importancia de la cuestión!

Todo proceso productivo configura una UNIDAD compleja, integrada por: producción propiamente dicha; distribución y consumo. La primera fase del ciclo de la cocaína son los cultivos. El procesamiento de las hojas y la obtención de pasta básica y clorhidrato, son subfases posteriores. Si, hipotéticamente, se eliminara la totalidad de cultivos existentes en Colombia, su infraestructura productiva subsistiría incólume y se abastecería ipso facto de pasta proveniente de otros países. ¡El TID no puede eliminarse suprimiendo los cultivos de khoka!

El punto IV del Acuerdo del Colón (2016), dice: “Para contribuir al propósito de sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera es necesario, entre otros, encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas”, párrafo que apunta a la solución parcial del TID, pero, solventarlo definitivamente, exige tener en cuenta otros factores.

La etiología del TID se encuentra en la carencia o insuficiencia de tierras para los pequeños campesinos, colonos, aparceros, terrajeros, comunidades indígenas y negras, etc., grupos que sustituyeron sus actividades tradicionales por el rentable cultivo de plantas psicotrópicas, inducidos por los narcotraficantes; altos costos de producción, crédito inexistente, inestabilidad de precios, escasez de vías, inseguridad, alteración del orden público, falta de títulos de propiedad, abandono estatal, etc.

Independientemente del número de hectáreas cultivadas con khoka en Colombia, la pobreza multidimensional en los municipios productores asciende al 88%, la dispersión de las comunidades al 92%, adicionados con el fracaso de la erradicación forzosa y la sustitución voluntaria, la elevada resiembra -40%, a los 3 meses; y, más del 60% después de un año. Los programas de sustitución voluntaria son los más consistentes, pero el gobierno los tiene desatendidos. Las interdicciones -incautaciones, destrucción de insumos e infraestructura, etc.-, explican el incremento de la extensión sembrada.

Los planes de erradicación/sustitución/represión son de antigua data en nuestro país: Plan de Desarrollo Alternativo (PDA), en la administración Gaviria. Plan Nacional de Desarrollo Alternativo (Plante), durante la presidencia de Samper. Plan Colombia, en los gobiernos de Pastrana y Uribe. Pacto por la Paz, en la gestión de Santos. Erradicación Forzosa, con glifosato, mientras dura el cuatrienio DuqueCentro antiDemocrático. Todos los planes antidrogas implementados en Colombia priorizaron la seguridad sobre el problema social originado en el TID: estimaron que eliminando los cultivos -erradicación forzada-, cesaba automáticamente la demanda por drogas; postularon que la “guerra contra las drogas” se libra contra las grandes estructuras del narcotráfico; reconocieron que el consumo causa menos muertos que enfrentar el narcotráfico a la brava; admitieron la ausencia de políticas alternativas para el desarrollo rural; plantearon que la política antidrogas estimuló la corrupción; no enfatizaron en la responsabilidad internacional compartida, ni persiguieron a las grandes redes financieras del narcotráfico, etc.

Según la OMS, Colombia es el único país que ha permitido a EE.UU. desde 1983 -hace 38 años-, fumigar los cultivos ilícitos con paraquat, garlón-4, tebuthiuron y glifosato. Entre 1994 y 2015 se fumigaron con glifosato 2 millones de hectáreas de coca. Si el propósito era disminuir la extensión cultivada, el fiasco fue rotundo. El asunto de la droga incluye la superficie cultivada, las toneladas producidas, el aumento del consumo, las cantidades introducidas en Norteamérica, etc. Conforme a USA los campesinos son cautivos de los narcotraficantes, ¡ergo, el asunto se enfrenta con “represión, extradición y fumigación”!

El costo de asperjar una hectárea supera con creces el precio del mercado de la coca cultivada en la misma superficie, amén de los problemas de salud del vecindario, ruina de las siembras de pan coger, flora y fauna de las áreas fumigadas. ¡Sería menos gravoso para el gobierno comprar y quemar la coca cosechada! A USA le convendría más invertir su “ayuda” en programas de sustitución y provisión de subsidios a los cocaleros que reprimir químico-militarmente. La violencia ejercida por la fuerza pública contra los cultivadores que protestan ante el incumplimiento estatal en la erradicación voluntaria es manifiesta. Se trata de una política represiva, recrudecida por el temor a la descertificación. Lo que pasó en Nariño se repetirá en el Cauca, Antioquia, Putumayo, Chocó, Orinoquia, Amazonia, Guaviare, Catatumbo, etc., porque los cultivadores “no soltarán el pan de sus manos”. El gobierno puede abrir las puertas de la institucionalidad a los productores y a miles de personas obligadas a vivir en la ilegalidad. Su política oscila entre la sustitución voluntaria y la erradicación forzada, direcciones diametralmente opuestas.

En materia de sustitución el gobierno Duque NO puede exhibir resultados contundentes, un solo programa exitoso con productos sustitutos rentables. ¡Sin sustitución voluntaria consciente, la erradicación forzada es inútil! Miles de reinsertados, cocaleros y millones de desplazados anhelan vincularse a proyectos productivos. En esta fase de pandemia, desempleo, hambre y miseria, implementar cultivos de pan coger de ciclo corto, con mercados asegurados, canales de agroindustrialización, producción de alimentos destinados a la ciudadanía, hospitales, cárceles, ancianatos, hogares de bienestar familiar, etc., constituye tarea decisiva del gobierno. Debemos convertir el campo y la agroindustria en el eje fundamental de nuestro desarrollo y potenciar sostenidamente la productividad de la agricultura lícita. Colombia podría erigirse como la principal despensa de alimentos del mundo. ¡Implementando la Reforma Rural Integral, podemos sepultar definitivamente el TID!

Combatir y extirpar concluyentemente el narcotráfico supone ejecutar simultáneamente dispositivos educativos, preventivos, represivos, de control, rehabilitación y reinserción social. Los países afectados tienen que golpear concurrentemente cultivos, procesamiento, distribución y consumo de sustancias psicoactivas. Colombia debe identificar sus intereses vitales, determinar sus prioridades, definir sus planes y seleccionar los mecanismos para afrontar el problema de manera soberana, autónoma, sin permitir la interferencia de ninguna potencia extranjera. Establecer una paz permanente y redimir al país de la corrupción y la violencia, en condiciones compatibles con el orden democrático e institucional, ¡impone la regulación de los cultivos, la despenalización progresiva del consumo y la descriminalización gradual del comercio global!

SOURCE : PAGINA 100

BY: FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

ILLUSTRATION : FERNANDO SANTACRUZ CAICEDO

PAGINA 100 POPAYAN COLOMBIA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
Accede al grupo de WhatsApp Noticias grupo1 👇

Accede al grupo de WhatsApp Noticias grupo2 👇
A %d blogueros les gusta esto: