Micromachismos en el gimnasio – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

Micromachismos en el gimnasio

“Yo te ayudo con las dominadas”, le dijo el alfeñique a la crossfitera

Los pequeños gestos sexistas que ayudan a perpetuar el machismo también se dan en el gimnasio.

“¿Machista, yo?”, te indignas. No lo eres en absoluto, defiendes a ultranza que mujeres y hombres tienen los mismos derechos y merecen las mismas oportunidades y, sin embargo, cada día, eres testigo de mil cosas que reflejan y perpetúan la desigualdad entre mujeres y varones. Lo ves en el trabajo y lo ves en el gym, y sin embargo, ni te enteras. Los micromachismos son pequeños gestos sexistas o machistas, algunos de ellos muy sutiles, que ayudan a perpetuar los roles de género, el machismo, la violencia suavizada contra las mujeres o la hipersexualización. A lo mejor los haces incluso tú mismo porque te parecen que son cosas nimias, chorradillas sin importancia, pero no es así. Si de verdad quieres vivir en una sociedad de iguales, más vale que reconozcas que ciertas actitudes que se dan en los gimnasios son inaceptables, fruto de prejuicios sexistas. Estate atento a estos signos de micromachismo en el gimnasio, y si eres testigo o incurres en ellos, actúa. No lo digo yo, lo dicen monitores y usuarios, el machismo no se ha erradicado del todo de los centros deportivos, ni de la sociedad, y eso también es tu responsabilidad.

Mansplaining: “Las dominadas se hacen así”

En ocasiones sucede que algún hombre, probablemente con la mejor de las intenciones, me interrumpe en medio de un ejercicio para explicarme cómo se ejecuta. Puede que teman que me lastime (ay, el sexo débil) o que se preocupen de que no le saque el máximo rendimiento a mi entrenamiento (todo un detalle por su parte). A veces lo hacen solo por tener una excusa para ligar. Por la razón que sea, es algo en lo que incurren algunos hombres. Esa es una actitud condescendiente, por el simple hecho de asumir que por ser hombre tienen un mejor manejo del tema, desacreditando a su interlocutora simplemente por su género. Curiosamente, eso es algo que nunca he visto hacer a la inversa, que una mujer interrumpa a un hombre para explicarle cómo se hace un curl de bíceps. Si alguna vez ves a alguien ejecutando un ejercicio de manera que pueda lesionarse, házselo saber al monitor de sala, que es quien tiene que dar las indicaciones.

mujer haciendo dominadas en un gimnasio

TEMPURAGETTY IMAGES

Manspreading en el gym (o por qué ellos ocupan más espacio)

Aquí no es que los hombres se despatarren como ocurre en le metro, pero entra en una clase de BodyCombat y fíjate en el espacio que ocupan hombres y mujeres. ¡Es flipante! Luego mira cómo se mueven, quién tiene cuidado cuando da una patada –no sea que golpeen sin querer al de al lado– y quién suelta una coz en plan “que se quite quien se haya puesto en medio”. Y lo mismo en el suelo de la sala de musculación, o en el carril de la piscina. No todos los hombres se portan así, pero sí algunos.

“Levantas peso como una nenaza”

Ese tipo de comentarios despectivos hacen daño al género femenino pero también al masculino. Luego están los homófobos –”Anda, echa más peso, no me seas maricón”–, que ya merecen un artículo aparte… Hablo con Gemma de San Juan, monitora de fitness, que me comenta que en los entrenos de peso las mujeres han ido ganando terreno en un espacio que antes estaba “reservado a los hombres”. Cuando ella corrige o aconseja a un cliente, más de una vez le han soltado un “Qué sabrás tú, este es un entreno de hombres” y lindezas similares. Si de verdad eres de los que piensa así, hazte un favor a ti mismo y guárdate para ti tus sabias opiniones, al fin y al cabo, San Juan solo es una profesional certificada con casi 20 años de experiencia en fitness.

Estereotipos que huelen

Hay hombres que aún creen que su hombría se pone en entredicho si entran en una clase de ballet-fit, pero por fortuna las sesiones de pilates y yoga ya van siendo poco a poco aceptadas por los machos alfa. Gracias a que las mujeres llenan las clases de BodyCombat, Fit Boxing y similares, ya no se considera que las patadas y los puñetazos sean cosa de hombres. Aun así, las actividades coreografiadas quedan encasilladas como “femeninas” y a las de fuerza y resistencia se las sigue considerando “masculinas”. Las mujeres llenan las actividades dirigidas, suelen ser mayoría, mientras que en la sala de musculación están en franca minoría. Según San Juan, “Las mujeres tienen más interiorizado el concepto de salud en fitness: hay una serie de elementos de una clase como Fitbox o Bodypump que no son valorados desde el sector masculino como son el seguimiento del ritmo, la consciencia corporal, la correcta ejecución del ejercicio y la elección del peso de forma inteligente. Conceptos básicos que no son valorados en su justa medida por culpa de estereotipos erróneos que confunden mayor peso con una buena clase”.

dos luchadoras de muay thai con su entrenador

TOM WERNERGETTY IMAGES

¿Quién es mejor entrenador personal, un hombre o una mujer?

Existe una creencia generalizada, tanto por parte de hombres como de mujeres, de que los mejores entrenadores personales son varones. Cada monitora ha de demostrar su valía y su mejor hacer sobre todo en las actividades que muchos aún consideran “de hombres” (levantamiento de pesas, Crossfit, calistenia). San Juan comenta: “Yo incluso diría que la fisonomía de la monitora –si está más musculada y tiene una apariencia masculina– le ayuda a ganarse la autoridad en el gimnasio y a veces hasta el reconocimiento en el sector”. Si no juzgas un libro por su portada, no juzgues a un profesional por su género.

“Vas a acabar pareciendo un tío”

Ay, el canon de la belleza femenina. Hay muchos hombres que te sueltan: “Si sigues así vas a parecer un hombre”, o peor aún, “Buf, yo no podría salir con una chica tan musculada”, como si tuviera que ser nuestra prioridad que nuestro cuerpo responda a su ideal. Al suyo o al de quien sea. Hace falta tener cuajo para decirle a alguien que deje de hacer algo que le gusta porque si no perderá su atractivo. Y más cuajo aún si el que lo suelta si es tu pareja, porque entonces lleva una amenaza velada: “Si te sigues mazando, dejarás de gustarme y te dejaré por otra”. Si alguien solo te quiere por tu cuerpo –musculado o magro, redondeado o fibroso–, no merece la pena. Como decía la grandísima Dorothy Parker en esta versión traducida por José Joaquín Blanco de su poema Indian Summer:

El gimnasio como sustituto de la disco

Otra cosa que me comenta San Juan es que el gimnasio se percibe de forma distinta según el usuario; unos lo ven como un lugar para entrenarse y ponerse en forma y otros como un centro de reunión de amigos. En ese segundo grupo hay algunos que descaradamente van a ligar y lo peor es la forma de hacerlo. Para ello importunan a mujeres que están tan tranquilas siguiendo sus rutinas, hasta el punto de que alguna vez deciden, enfadadas, acabar ya el entrenamiento para no aguantar pesados. Eso no es flirteo, es intimidación y está tan extendida que en inglés tiene un nombre Gymtimidation. Me ha pasado a mí y nos ha pasado a todas. No te excuses con el habitual: “Qué antipática; yo solo quería ser amable”, porque eso no es amabilidad, es acoso. Y culpabilizar a la víctima tildándola de borde o antipática lo hace aún más feo.

Para tomar ejemplo: El lenguaje inclusivo

Los monitores de centros deportivos son los primeros que han adoptado un lenguaje inclusivo; en parte por hartazgo. Cuando hay un solo hombre en la clase de zumba y sueltan un “Venga, chicas”, siempre hay quien replica “Oye, que Manolo no es una chica”, y lo mismo sucede cuando las mujeres son las que son una minoría y la disciplina se considera –erróneamente– masculina. Por eso desde hace tiempo muchos han optado por utilizar los dos vocativos “Venga, chicos, chicas, tres flexiones más” o el lenguaje que incorpora a los dos géneros “Vamos, equipo”, “Tenemos que llevar mascarillas todos: clientela y personal”. ¡Bravo! Si es que estos profesionales nos enseñan mucho más que a cultivar el cuerpo. No todo es hacer bien las sentadillas, también es cuestión de abrir la mente y crecer, como atleta y como persona.

mujeres entrenando en un gimnasio femenino

JOHN FEDELEGETTY IMAGES

¿Son los gimnasios femeninos una solución?

En parte para ahorrarse la Gymtimidation, muchas mujeres deciden dejar el gym tradicional y apuntarse a un centro de fitness solo apto para féminas. Este tipo de negocio ha surgido como setas en todos los centros urbanos y en los lugares donde hay concentración de oficinas. Son un éxito porque la realidad es que son muchas las mujeres que se sienten intimidadas por cualquiera de los motivos señalados antes, y eso les impide sentirse relajadas a la hora de entrenar en un entorno con hombres. Como ejemplo solo hay que fijarse en la sala de musculación de los centro deportivos mixtos; suelen entrar muy pocas mujeres, se sienten más a gusto en las actividades dirigidas. Es una realidad y es una pena. Una auténtica lástima que te excluyas voluntariamente de la compañía masculina solo porque unos pocos hombres te hacen sentir incómoda. Cambiar eso está en mano de todos, por eso es muy importante no dejar pasar ni una cuando veas a alguien que hace comentarios machistas o que tiene una actitud sexista. Aquí hemos venido a entrenar en comunidad, y hay que cuidar de que todo el mundo se sienta bienvenido.

Fuente/ Source: www.menshealth.com

Por/ By:  ROSA MARTÍ

Foto/ Photo: GILAXIA GETTY

PAGINA 100 POPAYAN COLOMBIA

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