Kuru: la enfermedad de la “risa mortal” que atacaba a quienes practicaban el canibalismo – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

Kuru: la enfermedad de la “risa mortal” que atacaba a quienes practicaban el canibalismo

El mundo está lleno de historias que a veces desafían incluso las creaciones de la ficción. Tal es el caso de la enfermedad asociada al canibalismo, conocida tradicionalmente como kuru y popularmente como “risa mortal”.

El descubrimiento de esta se dio en un tiempo relativamente reciente, entre las décadas de los cincuenta y sesenta. Todo por un extraño brote de una enfermedad desconocida que amenazaba con hacer que un pueblo de Papúa Nueva Guinea se extinguiera por completo.PUBLICIDAD

Esta enfermedad aparecía casi sin previo aviso, acabando poco a poco con los pobladores de la tribu Fore. Pasaron años para que se descubriera tanto su verdadero origen, como la forma en la que esta se transmitía. Una vez pasó esto, el pueblo Fore debió dejar de lado sus prácticas caníbales.

Primero que nada, ¿qué realmente es el kuru?

En resumen, kuru se trata de una rara enfermedad del sistema nervioso que termina desencadenando acciones degenerativas en el cerebro. Debido a esto, genera complicaciones psicológicas y fisiológicas fatales.

Originalmente, el pueblo Fore denominó a esta enfermedad originada por el canibalismo como “kuru” debido a que, en su dialecto, este es sinónimo de “temblar” o “temblar de miedo”. En general, se puede decir que este nombre vino de la mano con los espasmos incontrolables que los pacientes terminaban manifestando.

Sintomatología del kuru

Luego de que pasa el periodo de incubación, el kuru suele manifestarse en tres etapas, cada una con su propio cuadro sintomático. Pero, antes de que estas se desenvuelvan, las personas suelen experimentar dolores de cabeza y en las articulaciones. Sin embargo, pocas veces se asocian acertadamente con el kuru y se descartan como una molestia menor.

Una vez la primera etapa entra en escena, las personas muestran problemas como pérdidas leves de la coordinación motora. En este estadio las personas pueden tener algunas dificultades para mantener el equilibrio al caminar y para atrapar o sostener objetos.

Por su lado, la segunda etapa golpea con más fuerza. Ya para este punto las personas no pueden caminar ni movilizarse por sí mismos de ningún modo. Acá es cuando se presentan los espasmos incontrolables antes mencionados. Igualmente, los episodios de risa o llanto repentinos aparecen como compulsiones a esta altura.

Finalmente, durante la tercera etapa de esta enfermedad asociada al canibalismo el paciente cae inconsciente en cama. Durante los breves momentos de vigilia antes del coma, la persona puede manifestar desde cambios conductuales leves hasta indicios de demencia.

Asimismo, ya para este punto les es imposible comunicarse adecuadamente, por lo que o arrastran las palabras, o simplemente no hablan. Junto a esto, las personas pierden la capacidad de tragar, lo que les provoca posteriormente problemas de desnutrición e inanición.

La historia detrás del kuru, así se descubrió esta enfermedad asociada al canibalismo

Como mencionamos, el kuru es una enfermedad asociada con el canibalismo que llegó al conocimiento del mundo entre los cincuenta y los sesenta. Durante esta primera década se hizo conocido que de una tribu de al menos 11 mil individuos, 200 al año morían a causa de un extraño padecimiento desconocido.

Para investigar el caso, Shirley Lindenbaum, de la Universidad de Nueva York fue a estudiar el caso directamente en la tribu en 1961. Luego de mucha observación y descarte de variables genéticas, pudo distinguir que las costumbres endocaníbales del pueblo Fore eran las causantes de la enfermedad que estaba mermando su población.

La información luego llegaría al médico estadounidense Carleton Gajdusek de parte del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares. Gajdusek se enfrascaría entonces a estudiar las consecuencias de inyectar células del cerebro humano en chimpancés.

Efectivamente, los animales del experimento desarrollaron kuru. Gracias a esto se confirmó que la fuente de la enfermedad era el consumo de cerebros humanos. Por su aporte, Gajdusek recibió el Nobel de Medicina en 1976.

Sin embargo, la historia del kuru no termina acá. Para 1997, se galardonó con el Nobel de Medicina al neurólogo Stanley Prusiner, ya que él refutó finalmente la idea de que el causante de la enfermedad asociada al canibalismo fuera un virus.

Según su acertado estudio posterior, el kuru en realidad era causado por un tipo de organismo antes desconocido: una proteína identificada como prión.

¿Qué dio origen al kuru?

Calavera de plástico colocada sobre un plato, con tenedor y cuhillo a los lados. Todo sobre un fondo blanco.

Sabemos que el kuru se ocasionó debido a las prácticas endocaníbales de la aldea Fore. Pero no entendemos el por qué detrás de su accionar.

Básicamente, el pueblo consumía a sus familiares después de su muerte como un ritual funerario. Con este, “llevaban a sus familiares consigo”, ya que consideraban que era mejor que el cadáver fuera consumido por personas que amaron al difunto que por gusanos.

Claramente, el cerebro era una de las partes consumidas durante este ritual. Y este, a su vez, es el hogar de los ahora conocidos priones. Estas proteínas enredadas como un resorte, eran capaces de hacer su camino hasta al cerebro de los familiares sanos.

Desde allí es que pudieron causar la enfermedad clasificada como una encefalopatía espongiforme transmisible. En resumen, esta es una condición en la que las otras proteínas del cerebro también se “enrollan” y dejan de funcionar adecuadamente. En consecuencia, la masa cerebral comienza a mostrar agujeros como si se tratara de una esponja o un queso.

Una vez se determinó que el endocanibalismo era el origen de la enfermedad, los gobiernos del mundo inmediatamente actuaron para desalentar la práctica. Sin embargo, como el periodo de incubación del kuru puede ser de 10, 30 y hasta 50 años, la enfermedad siguió apareciendo en el mundo.

Pero, al menos actualmente, ya se considera que la enfermedad ha sido exitosamente erradicada.

¿Cómo se diagnostica esta enfermedad asociada al canibalismo?

En la actualidad, básicamente esta enfermedad se puede encontrar a través de un análisis neurológico completo. Sin embargo, como es tan rara y tiene tantos puntos en común con otras afecciones neurodegenerativas, los doctores primero harán un descarte de otras condiciones antes de considerar el kuru.

Para poder hacer el descarte, lo primero que vendría sería una revisión completa del historial médico. Luego de esto, se evaluarían las funciones neurológicas junto con variados análisis de sangre. Si la tiroides, el hígado y los riñones funcionan normalmente, y nos niveles de ácido fólico son estables, entonces se estarían descartando otras enfermedades como la causa de los síntomas.

Al final, se realizan también pruebas de electrodiagnóstico como los electroencefalogramas para medir la actividad eléctrica del cerebro. Si todas las otras enfermedades de han descartado, entonces sí es posible que se encuentre ante un caso de kuru. Pero, nuevamente, esto se trataría actualmente de una ocurrencia bastante rara.

Ya que para desarrollar la enfermedad tendría que haber ingerido un cerebro humano o estado en contacto con una persona que ya tuviera kuru. Sobra decir que ambas son posibilidades muy remotas.

¿Se puede tratar?

No. Actualmente no existe un tratamiento que realmente pueda detener el paso del kuru una vez este empieza a actuar en nuestro cerebro. Luego de que parecen los primeros síntomas las personas suelen fallecer a los 6 meses o al año.

Esta dificultad para tratar la enfermedad asociada al canibalismo viene de los priones, ya que son altamente resistentes. En un principio, al igual que los virus, no son compuestos realmente “vivos” por lo que no se pueden matar como a las bacterias.

Sumado a esto, son resistentes a las temperaturas de ebullición y también pueden sobrevivir por años en tejido muerto conservado en formaldehido. Debido a esto, no ha sido posible aún descubrir un método efectivo para detenerlos.

Es por esto que evitar el contagio del kuru y su propagación es la mejor forma de mantenernos protegidos de la enfermedad. Afortunadamente, no comer cerebros humanos es una condición que, al menos en la actualidad, es bastante fácil de cumplir para la mayoría.

Fuente/ Source: https://www.tekcrispy.com/

Por/ By: Oriana Linares

Foto/ Photo: tekcrispy.

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