¿Es bueno preguntar a los niños qué profesión quieren tener cuando crezcan? – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

¿Es bueno preguntar a los niños qué profesión quieren tener cuando crezcan?

Durante nuestra infancia, las posibilidades de nuestro futuro nos parecen infinitas, y solo la imaginación es nuestro verdadero límite. Sabiendo esto, podríamos pensar que en ese momento es cuando más sinceramente los niños podrían seleccionar una profesión que les guste. No obstante, las observaciones de los expertos han señalado que esto no es necesariamente así.

Según parece, debido al conocimiento generalmente limitado que se tiene sobre el mundo profesional durante la infancia, el abanico de alternativas para los niños es realmente escaso. De allí que suelan confinar sus decisiones a un puñado de opciones comunes que, generalmente, no se sostienen hasta la adultez.

Como consecuencia, la idea de no cumplir con lo imaginado desde la niñez puede hacer sentir a los jóvenes adultos que están fallando, cuando en realidad simplemente se están desarrollando en un camino diferente. Por esto, los expertos han comenzado a preguntarse si no será contraproducente preguntar a los niños qué quieren ser cuando crezcan, sobre todo sabiendo que en la mayoría de los casos la decisión no podrá mantenerse en el tiempo.

¿Efecto contraproducente?

Niños con disfraces de diferentes profesiones frente a fondo blanco.
Crédito: michaeljung. Vía stock.adobe.com

Así es como califican los expertos a la idea de poner a los niños pequeños a decidir sobre su profesión futura. Tal como destacó para BBC Mundo Ryan Duffy, profesor de Psicología de la Universidad de Florida, esto suele llegar a la sensación de “insatisfacción” de los individuos cuando son adultos, ya que rara vez realmente siguen la carrera que pensaron querer durante su infancia.

Para evitar que se produzca un cambio muy brusco en la decisión sobre la futura carrera, se intenta relacionar esta con la “vocación”. Sin embargo, como resalta Duffy, el descubrirla tampoco está altamente relacionado con la felicidad. De hecho, no tienen ningún vínculo en absoluto. Pero, por otra parte, las personas sí pueden ser más infelices cuando de algún modo conocen su vocación, pero igualmente no pueden seguirla.

Para completar el panorama de la situación la fundadora de la organización WAYE, Sinead Bovell, comenta sobre el encasillamiento que implica para los más jóvenes el tener que seleccionar una profesión cuando son niños. Sobre todo pensando en que, en muchos casos, los trabajos que seleccionen podrían estar automatizados en el futuro.

Con la cantidad de cambios que se avecinan, pedir a los niños que tomen decisiones sobre el futuro con las opciones que tienen ahora es insuficiente y puede terminar por perjudicarlos más. Por este motivo, se hace más recomendable dirigir las conversaciones para conocer a fondo sus gustos e intereses, para que, más adelante, puedan averiguar cómo se podrían aplicar en el mundo profesional.

¿Es mejor no preguntar a los niños sobre las profesiones?

Niños con disfraces de diferentes profesiones.
Vía signupgenius.com

Tal vez no de la forma tradicional a la que estamos ya acostumbrados. En un mundo como el actual, donde cada vez más procesos se automatizan con el avance de la tecnología, estamos en claro camino a la extinción de ciertas profesiones y al nacimiento de otras nuevas.

Por este motivo, pedir a los niños de ahora que piensen en su profesión del futuro puede ser una tarea contraproducente. Ya que es posible que muchas de sus respuestas ya no estén disponibles para cuando estén en edad laboral, o que los parámetros para desempeñarlas hayan cambiado.

Con esto en mente, los expertos recomiendan diferentes estrategias para poder lidiar de forma más eficiente con la situación. En general, la idea no es dejar de preguntar por completo, sino cambiar el modo de hacerlo.

El intentar averiguar “qué” quieren ser los niños se siente rígido e inmutable. Pero, preguntarles “quiénes” quieren ser en el futuro “qué problemas quieren resolver” y “cómo” esperan hacerlo, puede ser de mucha ayuda.

Con estas preguntas, es más fácil conocer en dónde se alinean los intereses del niño. Por lo que se podría hacer más sencillo orientarlo en el futuro. Además, con ellas también se lo alienta a conocer o investigar un poco más de aquello que le llama la atención, para poder responder a todos los “cómo”.

SOURCE : www.tekcrispy.com

BY:  Oriana Linares

ILLUSTRATION : Crédito: FatCamera. Vía Getty Images.

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