Érase una vez una pandemia – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

Érase una vez una pandemia

Puestos a ver, el encierro es la situación ideal para un escritor: después de esta crisis nada será igual y el futuro es una página en blanco.

MIAMI, Estados Unidos — Puestos a ver, Miami es la ciudad ideal para el confinamiento. Puestos a ver, el encierro es el estado ideal del escritor. Al final no hay nada que podamos hacer. La debacle es inevitable y nos va a afectar a todos. Toca refugiarse en la rutina, en el trabajo. Huir hacia adentro.

Me dedico a la literatura y a adaptar libros para la televisión, pero esta es la primera vez que me siento atrapado en una ficción. Es como si hubiera amanecido en uno de esos videos en los que aparece una persona de carne y hueso adentro de un cuadro de Van Gogh. Lo más duro para mí es levantarme y preguntarme qué día de la semana es, recordar que todo está cambiando, que el virus acecha y que ya nada será igual.

Si el confinamiento es el estado ideal de un escritor, debería estar escribiendo. Temas posibles:

  • El miedo (a partir del ensayo de Montaigne, que conoció la peste de cerca).
  • El insomnio y la pesadilla.
  • La metamorfosis (en clave menor, la del hombre que se adapta a un mundo nuevo).
  • La enfermedad, por supuesto.
  • El descubrimiento de la muerte (la escondimos mientras pudimos).
  • El mundo que viene (evitar la tentación de imaginar una nueva arcadia o la maldita era de Acuario. No seremos más espirituales, ni más buenos, nunca hemos sido mejores que en el pasado, simplemente vamos siendo diferentes. Cuando un sistema colapsa lo reemplazamos por uno más fuerte, no por uno mejor).
  • La quiebra del planeta (aquí sí cabe el descubrimiento de un espacio metafísico o estético).
  • La utopía (nadie ha escrito una utopía creíble o entretenida).
  • Un amor de pandemia (comedia de equívocos).
  • Un nuevo diccionario de lugares comunes (incluir “apocalipsis” y la etimología de la palabra “nightmare” en inglés).
  • La máquina. El teléfono inteligente. El alma atrapada en el teléfono inteligente.
  • Un cuento de algoritmos.

Mejor una historia modesta. Mis caminatas frente a la playa clausurada. Trotadores con tapaboca, esquivándose en una danza ridícula. Los mismos que en la mañana fueron al supermercado disfrazados de astronautas, desinfectaron la compra y se arrepintieron de haber dejado propina (los billetes contagian y la plata va a escasear después de la pandemia). Veo los cruceros anclados frente a la costa y me pregunto en qué se convertirán, porque esta historia viene con giros: ¿Hospitales? ¿Islas antisépticas para billonarios? ¿Ruinas de un pasado abundante?Sign up to receive an email when we publish a new story about the coronavirus outbreak.Sign Up

La peste negra también anduvo en barco, vino de Asia y cambió el sentido de las cosas. Dicen que murieron tantos, que los pocos que quedaron se sintieron especiales. Los poetas huyeron hacia adentro y escribieron historias nuevas. Después de nuestra pandemia nada será igual. El futuro como página en blanco. Prestar atención. Huir hacia adentro. Érase una vez una pandemia que nos dejó sin palabras.

Fuente: www.nytimes.com

Por: Camilo Pino El autor es escritor.

Foto: Un crucero desocupado se alcanza a ver desde una playa cerrada de Miami el 25 de marzo de 2020Credit…Wilfredo Lee/Associated Press

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