EL CORAZÓN DE SOFÍA – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

EL CORAZÓN DE SOFÍA

Por: GRACE PATRICIA GALLEGO SUAREZ

Nacido en el seno humilde de  una familia campesina, acostumbrado a oler la tierra desde el amanecer, hasta el ocaso, un artista que sueña desde siempre con plasmar su obra, ahí, en la tierra misma que lo vio nacer.

Emigró para ampliar su cultura y las técnicas de las artes plásticas, las cuales creó en diferentes lienzos desde que era un niño; contemporáneo de Dorita, la niña a la que se le apareció la virgen a  sus casi siete años, se deslumbró con el milagro, que le toco el espíritu y la creatividad.   

Milagro fue el nombre de una de sus exposiciones, donde plasmó todo lo que oyó y vió del acontecimiento  religioso más importante de su época, la aparición de la “Virgen de Piendamó”, suceso que partió en dos la vida de los habitantes, antes y después del milagro.

Con este extraordinario acontecimiento Albeiro Sarria González, inicia su ya largo recorrido por el mundo del arte, es un artista reconocido en el mundo.

Crea la “Fundación Madre Tierra”, para trasmitir a sus paisanos el amor por el arte, y, a los jóvenes, legarles el conocimiento por la tierra enseñándoles que  es realmente la gran madre, que nos da la vida, nos hace seres humanos integrales, lejos del egoísmo que nos divide, cerca del amor que nos une, porque sus entrañas nos proveen de todo. 

Es así, como a este centro de la cultura y de la simbiosis por la vida,  invita   a una serie de artistas a que participen de esta construcción colectiva que es,  “Madre Tierra”.  Entre ellos a una mujer delgada de profundos ojos azules y tristes, de sonrisa afable,  Suiza de nacionalidad, pero ciudadana del mundo por  decisión personal.

Artista voluntaria, que llega a esta fundación por segunda vez, para trabajar  en la figura que la ha cautivado, a la que quiere que conozcamos en su majestuosa imponencia, en su serenidad, y profundo amor. 

Es Sofía, la jirafa, la  que conocen los niños en Europa, la compañera de sus noches, a la que acarician, muerden, aprietan, es como los osos de peluche de nuestros niños en este lado del mundo. 

Sofia, para Tatiana Zimmerman, es una figura deslumbrante, no solo por su altura y por su peso, si no, por poseer uno de los corazones más grandes sobre la tierra. Para ella, Tatiana, la jirafa es el símbolo de la Paz, de esa paz que nos debiera de unir como raza, con la tolerancia propia de quienes deben convivir en sociedad.  

La jirafa en su criterio, debería ser el símbolo mundial de la PAZ, de esa paz de la que afanosamente hablamos, pero que en realidad solo genera  guerra. Tatiana trashumante de la vida filántropa por convicción, ha regalado cuatro meses de su vida para construir a Sofía, la  jirafa que quedará como testigo de sus días de soledad y de un profundo replanteamiento de su vida.

Tatiana exorcizó en la ornamentación  de esta monumental figura de cinco metros de altura, de ojos amorosos, recubierta de bellos mosaicos, y mándalas,  dolores y soledades, su obra se quedará entre  Piendamó y Morales como símbolo  de que es posible que cobijados  con los brazos de la gran madre, se halla traído desde el áfrica milenaria el corazón inmenso de la jirafa, para decirle al mundo que somos hermanos y que es posible la paz, cuando sanamos el corazón y el alma.

Gracias Tatiana Zimmerman, recogeremos en papel de fiesta tu corazón y lo envolveremos en cinticas de colores,  para  unirlo  cuando vuelvas.

Gracias al maestro en artes plásticas Carlos Piedrahita, por hacer de las esculturas habitables algo único, digno de ver y disfrutar, y por esa escultura maravillosa de Sofía, quien esperara a todos cuantos la quieran conocer y visitar.

Al maestro Albeiro Sarria González, nuestro reconocimiento, por hacer de la “Fundación Madre Tierra”, un lugar de cultura y de conocimiento, donde se unen las expresiones artísticas y culturales del mundo, aquí en este bello Departamento del Cauca. 

EL CORAZÓN DE SOFÍA

Por: GRACE PATRICIA GALLEGO SUAREZ

Nacido en el seno humilde de  una familia campesina, acostumbrado a oler la tierra desde el amanecer, hasta el ocaso, un artista que sueña desde siempre con plasmar su obra, ahí, en la tierra misma que lo vio nacer.

Emigró para ampliar su cultura y las técnicas de las artes plásticas, las cuales creó en diferentes lienzos desde que era un niño; contemporáneo de Dorita, la niña a la que se le apareció la virgen a  sus casi siete años, se deslumbró con el milagro, que le toco el espíritu y la creatividad.   

Milagro fue el nombre de una de sus exposiciones, donde plasmó todo lo que oyó y vió del acontecimiento  religioso más importante de su época, la aparición de la “Virgen de Piendamó”, suceso que partió en dos la vida de los habitantes, antes y después del milagro.

Con este extraordinario acontecimiento Albeiro Sarria González, inicia su ya largo recorrido por el mundo del arte, es un artista reconocido en el mundo.

Crea la “Fundación Madre Tierra”, para trasmitir a sus paisanos el amor por el arte, y, a los jóvenes, legarles el conocimiento por la tierra enseñándoles que  es realmente la gran madre, que nos da la vida, nos hace seres humanos integrales, lejos del egoísmo que nos divide, cerca del amor que nos une, porque sus entrañas nos proveen de todo. 

Es así, como a este centro de la cultura y de la simbiosis por la vida,  invita   a una serie de artistas a que participen de esta construcción colectiva que es,  “Madre Tierra”.  Entre ellos a una mujer delgada de profundos ojos azules y tristes, de sonrisa afable,  Suiza de nacionalidad, pero ciudadana del mundo por  decisión personal.

Artista voluntaria, que llega a esta fundación por segunda vez, para trabajar  en la figura que la ha cautivado, a la que quiere que conozcamos en su majestuosa imponencia, en su serenidad, y profundo amor. 

Es Sofía, la jirafa, la  que conocen los niños en Europa, la compañera de sus noches, a la que acarician, muerden, aprietan, es como los osos de peluche de nuestros niños en este lado del mundo. 

Sofia, para Tatiana Zimmerman, es una figura deslumbrante, no solo por su altura y por su peso, si no, por poseer uno de los corazones más grandes sobre la tierra. Para ella, Tatiana, la jirafa es el símbolo de la Paz, de esa paz que nos debiera de unir como raza, con la tolerancia propia de quienes deben convivir en sociedad.  

La jirafa en su criterio, debería ser el símbolo mundial de la PAZ, de esa paz de la que afanosamente hablamos, pero que en realidad solo genera  guerra. Tatiana trashumante de la vida filántropa por convicción, ha regalado cuatro meses de su vida para construir a Sofía, la  jirafa que quedará como testigo de sus días de soledad y de un profundo replanteamiento de su vida.

Tatiana exorcizó en la ornamentación  de esta monumental figura de cinco metros de altura, de ojos amorosos, recubierta de bellos mosaicos, y mándalas,  dolores y soledades, su obra se quedará entre  Piendamó y Morales como símbolo  de que es posible que cobijados  con los brazos de la gran madre, se halla traído desde el áfrica milenaria el corazón inmenso de la jirafa, para decirle al mundo que somos hermanos y que es posible la paz, cuando sanamos el corazón y el alma.

Gracias Tatiana Zimmerman, recogeremos en papel de fiesta tu corazón y lo envolveremos en cinticas de colores,  para  unirlo  cuando vuelvas.

Gracias al maestro en artes plásticas Carlos Piedrahita, por hacer de las esculturas habitables algo único, digno de ver y disfrutar, y por esa escultura maravillosa de Sofía, quien esperara a todos cuantos la quieran conocer y visitar.

Al maestro Albeiro Sarria González, nuestro reconocimiento, por hacer de la “Fundación Madre Tierra”, un lugar de cultura y de conocimiento, donde se unen las expresiones artísticas y culturales del mundo, aquí en este bello Departamento del Cauca. 

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