Campaña del Ejército Libertador en Venezuela 1821. – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

Campaña del Ejército Libertador en Venezuela 1821.

Por: Javier Escala.

Para un mejor comprender de la batalla de Carabobo, debemos mencionar de forma sucinta las operaciones militares ejecutadas por ambos ejércitos semanas antes del encuentro decisivo.

La conformación de ambas huestes para el reinicio de la guerra era la siguiente:

Los realistas, dueños entonces de la provincia de Coro, Barquisimeto, Guanare, Guárico, Valencia, Aragua, Caracas y la ciudad de Cumaná, tenían un total de plazas cercano a  los 12.000 hombres, siendo casi la mitad, 5.870 según el historiador Lino Duarte Level, naturales del país. El general isleño Morales tenía en Calabozo 2.000. El comandante Sebastián de la Calzada, que ocupaba Ortiz, contaba de 800 efectivos de la 2ª división. Miguel de La Torre, jefe general del ejército expedicionario de Tierra Firme, mandaba 2.100 soldados de la 1ª división en San Carlos. El coronel Tello operaba entre Araure y San Carlos con la 3ª división de 1.200 hombres. Cartula con la 4ª división en Cumaná. Por último, Herrera con la 5ª división maniobraba entre Araure y Ospino. En suma, el número de unidades monárquicas en movimiento para la fecha alcazaba la cifra de 7.825 plazas, sin agregar las reversas estacionadas en Caracas, 600 al mando del brigadier Ramón Correa, 800 en Coro con Mijares y 600 en San Felipe a cargo del coronel Lorenzo.

Por otro lado, el ejército Libertador estaba estructurado con Bermúdez con 1.000 en Barcelona para ir sobre Caracas. Cruz Carrillo con 1.500 en El Tocuyo. Páez, estacionado en Achaguas, con un ejército de 2.500 efectivos y el cual formó la mayoría en Carabobo. La división de Urdaneta en Maracaibo organizada en 1.500 soldados y Bolívar en Barinas con los cuerpos de La Guardia estructurado en 3.000 unidades.  A estos números se sumaban los de la guarnición de Angostura, con 400 plazas, la caballería de Monagas en los llanos de Barcelona, 400 jinetes, 500 soldados que protegían Margarita con Arismendi y otros 500 más al mando del coronel Agustín Armario que hostigaban Cumaná. El cómputo global de las fuerzas libertadoras en Venezuela rondó en 10.000. En  Río Hacha y Cartagena, los otros escenarios bélicos para la fecha, el número oscilaba en 3.000 hombres bajo el comando de Mariano Montilla, Luis Brion y José Prudencio Padilla.

El 28 de abril de 1821, día que expiraba el armisticio de 1820, el Libertador activó los planes de campaña. Bermúdez salió de Barcelona para maniobrar sobre Caracas. Los cuerpos de la Guardia, bajo órdenes de Bolívar, avanzaron de Barinas hacia Trujillo. El coronel Cruz Carrillo marchaba hacia el Tocuyo para operar sobre Nirgua y San Felipe con intención de amenazar Valencia. Páez dejaba Achaguas con 2.500 hombres y 4.000 reses a encontrarse con Bolívar en San Carlos. En los llanos del Guárico el general Zaraza iniciaba hostigamiento contras las fuerzas del comandante  Francisco Tomás Morales, acantonadas en Calabozo. En Margarita, el general Arismendi aprestaba un contingente de 400 hombres en refuerzo de Bermúdez. Por último, el general Urdaneta, dueño de Maracaibo desde el 28 de enero, marchaba con 1.600 hombres de los batallones Tiradores, Brillante y Cazadores a tomar Coro, ocupar Barquisimeto y  posteriormente concretar fuerzas con Bolívar.

En el bando realista, el general La Torre, en combinación con Morales, tenía  por propósito atacar las fuerzas de Bolívar en Barinas y de Páez en Apure, buscando con ello evitar la concentración de ambos ejércitos y ganar espacios perdidos. Las diversiones cambiaron sus planes. Morales debió abandonar Calabozo para perseguir a Bermúdez y La Torre retirarse de Araure hacia San Carlos en salvaguarda de Valencia.

A principios de junio buena parte de los objetivos se habían cumplido para los republicanos: la Torre se había replegado y lo más grave dividido sus fuerzas, además de dejar con poca protección los llanos centrales.

Bolívar había logrado sin contratiempos sumar fuerzas con Páez en San Carlos el 7 de junio y con el coronel Antonio Rangel, sustituto de Urdaneta en el mando de la división de occidente, el 16 de ese mes. El total de unidades reunidas llegó a 6.500 hombres, cifra ventajosa sobre los 4.270 de Miguel de La Torre.

El jefe realista, para sanar su inferioridad de fuerzas, decidió aguardar al Libertador en excelente posición sobre la sabana Carabobo y cerrando el camino principal Valencia- El Pao con los batallones Valencey, Barbastro, Hostalrich, Príncipe,  Infante y dos piezas de artillería, mientras su retaguardia  era cubierta por el Burgos y la caballería (Húsares de Fernando VII, Lanceros del Rey, Guías y Dragones Leales), al mando del general Morales.

Bolívar hábilmente, como hizo en la campaña de 1819, optó por el camino más difícil e  inesperado a través de la pica La Mona, flanqueando todo el dispositivo realista. El resto es historia.

La victoria del 24 de junio había dado nacimiento político a Colombia. Venezuela quedaba planamente incorporada a esta gran nación que en Cúcuta discutía su destino constitucional. Sin embargo, la guerra no culminó, como suele repetirse en los manuales, con esa batalla sino tuvo una prolongación de 2 años más. La Torre pudo huir tras Carabobo a Puerto Cabello. Coro y Maracaibo fueron tomadas meses después por Morales, solo la victoria naval en Maracaibo y la toma del castillo de Puerto Cabello marcaron el fin militar de las fuerzas españolas en Venezuela, diezmadas, con reducida moral y sin auxilios de ningún tipo.

La segunda batalla de Carabobo significó un golpe decisivo pero no mortal para los ejércitos reales. Bolívar logró incorporar su patria, Caracas, al sueño colombiano y por fin dominar la zona más importante de Venezuela, que en años anteriores le había sido esquiva por el excelente dispositivo defensivo de Morillo.

Por último, el resultado de esa batalla hubiera sido distinto sin la eficiencia de las diversiones ejecutadas por Bermúdez y Cruz Carrillo sobre Caracas y San Felipe. La diversión de Caracas fue una táctica ejecutada contra todo pronóstico. El propio Bolívar quedó sorprendido con la rapidez de sus logros. Fue una maniobra de marchas con poca quietud, con un ejército precario en municiones ante la imposibilidad logística de llevarlas por mar a falta de buques, y con reducciones episódicas significativa de las plazas por cansancio o muerte en combate. El éxito de Bermúdez gravitó, pues, en el factor sorpresa y en la persecución sin tregua del enemigo en una primera fase, mientras que con la llegada de Morales la puesta en práctica de movimientos retrógrados efectivos resultó acertada en la atracción de más divisiones realistas.

En paralelo, el coronel Cruz Carrillo con su diversión sobre San Felipe privó a La Torre de los batallones ligero de Barinas, cinco compañías del 1º de Navarra, el 5º escuadrón del regimiento Lanceros del Rey y un escuadrón de Baqueanos, debilitando mucho más su ejército para la batalla decisiva de Carabobo. 

Javier Escala. Caracas. 1985. Historiador.  Licenciado en Historia. UCV. 2013. Magíster en Historia Republicana de Venezuela. UCV. 2018. Ganador del concurso La carta de Jamaica en el siglo XXI, 2015 patrocinado por el Centro Nacional de Historia y el Archivo General de la Nación. Investigador del Centro Nacional de Historia. Profesor del Programa Nacional de Formación de Unearte. Miembro de la Directiva de la Sociedad Divulgadora de Historia Militar de Venezuela. Actual cursante de la Maestría de Historia Militar en el IAEDEN. Ha escrito en revistas divulgativas y especializadas como Memorias de Venezuela o Tierra Firme. Dirección electrónica javierescala85@gmail.com

SOURCE : PAGINA 100

BY: Javier Escala

ILLUSTRATION : Javier Escala

PAGINA 100 POPAYAN COLOMBIA

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