Así son los rincones de internet que fomentan el delirio y la paranoia – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

Así son los rincones de internet que fomentan el delirio y la paranoia

Los foros de ‘acoso colectivo’ agrupan a cada vez más usuarios convencidos de que están siendo vigilados y controlados por gobiernos y empresas. A diferencia de las teorías de la conspiración impulsadas por bulos, sus seguidores suelen tener tendencias clínicas de problemas mentales

La historia de Jenny no es lineal, como nos suelen gustar. Nació en Baltimore (EE. UU.) en 1975 y tuvo una infancia feliz y saludable. Su hermano pequeño Danny recuerda con cariño las búsquedas del tesoro que ella organizaba y las elaboradas obras de teatro que escribía e interpretaba con sus hermanos. Al final de su adolescencia, desarrolló anorexia y depresión y acabó ingresada durante un mes. Gracias a su esfuerzo, logró terminar la escuela secundaria y fue aceptada en una prestigiosa universidad de artes liberales.

Allí, las cosas volvieron a ir cuesta abajo. Entre otros problemas, la fatiga crónica la llevó a abandonar los estudios. En los años siguientes, se trasladaba de un lugar a otro por todo el país de una manera esporádica y espontánea; comenzó desde Florida (EE. UU.), donde vive Danny, a Baltimore para ver a su abuela, de Virginia a Washington (ambas en EE. UU.), a veces viviendo en su coche. Cuando tenía 25 años volcó ese coche en un puente de Florida en un aparente intento de suicidio. Después de experimentar delirios de que estaba embarazada, cuando tenía 30 años, le diagnosticaron esquizofrenia. Estuvo ingresada durante medio año y comenzó el tratamiento, recibiendo inyecciones regularmente de un fármaco antipsicótico. Danny recuerda: “Fue como volver a tener a mi hermana mayor”.

Durante los siguientes cinco o seis años, Jenny llevó una vida ejemplar y productiva. Trabajó para la Asociación Nacional de Enfermedades Mentales de EE. UU., formó parte de la junta de la Organización Nacional de Mujeres, a menudo como voluntaria, daba tutorías a estudiantes universitarios y escribió un libro. Su amiga Lauren la describe como “una persona hermosa, inteligente y divertida que merecía una vida mucho más fácil que la que tuvo“.

ilustración conceptual

El 17 de julio de 2017, Jenny saltó desde la décima planta de un aparcamiento en el Aeropuerto Internacional de Tampa (EE. UU.). Después de su muerte, Danny descubrió en el bolso de su hermana que se había comprado un billete para volar a Chicago (EE. UU.) pero nunca llegó a subir al avión. En los años previos a su muerte, la salud mental de Jenny se había deteriorado y sus delirios habían vuelto; había empezado a amenazar a Danny y a su hijo pequeño, lo que lo llevó a pedir una orden de alejamiento contra su hermana. El juez que otorgó la orden le dijo a Jenny que tenía que hacerse una evaluación psicológica en el plazo de un año. Falleció a los dos meses.

Después de su muerte, la familia de Jenny buscó en su habitación de hotel y en su apartamento, pero aquella mujer de entonces 42 años no había dejado ninguna nota. Su hermano recuerda: “Queríamos encontrar una razón por la que lo hizo”. Por eso, una semana después del fallecimiento de su hermana, Danny, que es hacker ético acreditado y dirige su propia pequeña empresa tecnológica, decidió buscar respuestas en el ordenador de Jenny.

Actualmente, en las páginas de Facebook, foros, blogs, canales de YouTube y e hilos de Reddit, miles de personas comparten su sensación de que están siendo “acosadas por grupos” (gangstalked en inglés). Estas personas que se describen a sí mismas como “individuos objetivo” afirman que gobiernos y otras organizaciones los vigilan, persiguen y acechan las 24 horas del día, los 7 días de la semana y que algunas personas aparentemente normales son, en realidad, agentes formados encargados de vigilarlos o acosarlos: repartidores, vecinos, colegas, compañeros de piso, maestros e incluso perros.

Estas comunidades que creen que sufren acoso colectivo y, aunque son pequeñas en comparación con los foros online más populares, están creciendo rápidamente. Una estimación de 2016 sugirió que podría haber 10.000 personas en dichos grupos en internet. Hoy en día, solo un subreddit y un grupo de Facebook suman más de 22.000 miembros, y hay cientos de grupos más dispersos en diferentes plataformas.

El único estudio académico sobre el acoso colectivoun artículo de investigación de 2015 publicado en The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology, contó con un cuestionario a 128 víctimas de acoso colectivo realizado por la psicóloga forense Lorraine Sheridan y el experto en acoso David James. Descubrieron que, en comparación con las personas que experimentaron acoso por parte de un individuo, las personas que creían que estaban siendo acosadas por un colectivo mostraban más síntomas depresivos y postraumáticos, y “tenían una clara necesidad de apoyo psiquiátrico”. Los autores concluyeron que el acoso colectivo tenía una base “delirante”, y los encuestados hacían afirmaciones improbables sobre los acosadores hostiles en las escuelas de sus hijos, sobre la manipulación de los semáforos para que siempre se pongan rojos, de su familia y amigos controlados mentalmente y de la invasión de sus sueños.

Todos los días, internet legitima estas creencias. Se ha copiado y pegado ampliamente una publicación titulada Confesiones de un acosador colectivo, mientras que las personas comparten sus propias historias de haber sido blanco de extraños o incapacitadas por la tecnología en sus hogares. A menudo, la gente entra ahí en busca de ayuda (“¿Me estoy volviendo loco o me están acosando?”, se pregunta en un subreddit de acoso colectivo compartido a principios de 2020 por un adolescente que afirmó tener el diagnóstico de esquizofrenia) y sale de ahí con lo que considera respuestas. (Nota del editor: hemos decidido no ofrecer enlaces de ninguna de las publicaciones o foros relacionados con el acoso colectivo que se mencionan en este artículo).

Mientras revisaba el ordenador de Jenny, Danny encontró que su hermana estaba suscrita bajo una serie de alias a lo que él describe como cientos de grupos de acoso colectivo en Facebook, Twitter y Reddit. Su hallazgo despertó recuerdos de los meses previos a la muerte de Jenny, cuando mencionó por primera vez el término “acoso colectivo”. En ese momento le pareció una tontería. Su enfermedad a veces se manifestaba en forma de elaboradas imaginaciones en las que Jenny era víctima de una oscura conspiración. Aunque una vez intentó unirse a la Iglesia de la Cienciología, también creía que esa organización la estaba monitorizando y usando tecnología de algún tipo para torturarla en su apartamento. Pensaba que su familia eran los acosadores colectivos y que la obligarían a convertirse en “criadora”.

Danny recuerda: “Aluciné al ver que había un enorme grupo de personas que básicamente reforzaban eso. Algo así probablemente fue lo peor que pudo haber visto. Si esto pasara hace 20 o 30 años, no existía internet. Si una persona se acercaba a alguien y le decía: ‘La gente me está acosando de forma colectiva’, pensaría que se trataba de un loco. Pero en internet, una persona sola en su piso, puede recibir una respuesta tipo: ‘Oh, sí, a mí también’“.

Seamos claros: internet no mató a Jenny; el suicidio tiene muchas causas, a menudo misteriosas, y los que sufren de psicosis corren un riesgo específico. Pero Danny cree que sí que influyó. En su opinión, Jenny a veces tuvo problemas con su medicación, ya que desarrolló tolerancia a sus antipsicóticos y su salud mental solía empeorar cuando cambiaba de medicamento.

Hay muchas pruebas de que los foros online y círculos digitales que Jenny frecuentaba pueden resultar perjudiciales. En una publicación de Reddit de hace dos años, un usuario explicaba que le diagnosticaron esquizofrenia y que primero intentó resistirse al diagnóstico bajo la creencia en el acoso colectivo. Después, describió su alivio cuando empezó a tomar antipsicóticos y descubrir que el acecho desapareció. “Te atraparon”, respondió un usuario, otro le dijo: “Creo que te equivocas al decir que tienes una enfermedad”. En todo el subreddit, muchos usuarios fomentan la desconfianza hacia los profesionales médicos y desalientan el uso de antipsicóticos: “Empeorarán infinitamente tu situación”, subraya un post de principios de año. Algunos creen que los acosadores intentan enloquecer a sus víctimas para deslegitimarlas.

Después, describió su alivio cuando empezó a tomar antipsicóticos y descubrir que el acecho desapareció. “Te atraparon”, respondió un usuario, otro le dijo: “Creo que te equivocas al decir que tienes una enfermedad”.

Harry es un joven de 23 años de Texas (EE. UU.) que empezó a experimentar delirios cuando entró en la universidad (su nombre ha sido cambiado para mantener su anonimato). Después de presenciar una violación en una fraternidad, comenzó a tener problemas de sueño; su situación empeoró por la ruptura de una relación de pareja y por el estrés de los estudios. Llegó a creer que estaba siendo perseguido, grabado y que le susurraban. En varias ocasiones, gritó a extraños que dejaran de seguirlo. Al final, acabó ingresado en una institución durante un mes y diagnosticado como bipolar.

Los espacios online no agravaron los delirios de Harry y, después de haber sido tratado, solo encontró un subreddit de acoso colectivo. Aun así, el foro lo cabreó. El joven afirma: “Si alguien hubiera actuado como si me creyera o apoyara mis delirios, eso probablemente habría añadido otro mes para salir de ahí. Ya es bastante difícil salir de eso cuando nadie te cree… pero si hay una comunidad de personas dispuestas a estar de acuerdo contigo en que el mundo entero está en tu contra, es un problema muy, muy grande”.

Harry decidió hacer una publicación en el subreddit para mostrarle a la gente “una salida” de su forma de pensar. Los comentaristas etiquetaron su comentario como “irrelevante” y la correlación entre la enfermedad mental y la creencia en el acoso colectivo se descartó de inmediato.

Mientras trabajaba como psiquiatra en un hospital de la ciudad de Nueva York (EE. UU.) hace poco más de 15 años, el ahora profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York Joel Gold se topó con cinco personas diferentes que creían que eran la estrella de su propio programa de telerrealidad que se transmitía en todo el mundo.  Estos pacientes estaban convencidos de que todos los demás eran actores contratados. Estas creencias suenan familiares porque se basan en gran medida en la trama de la película The Truman Show (en España, El show de Truman (una vida en directo); en Hispanoamérica, The Truman Show: Historia de una vida) de 1998, una comedia negra sobre un hombre observado por el mundo desde su nacimiento. Gold bautizó sus creencias como “el delirio del Show de Truman“.

todavía de The Truman Show

Foto: En 1998, ‘The Truman Show’ ofreció una visión de manipulación mental de la idea de que cada uno de nosotros es la estrella de nuestra propia película. Créditos: Everett Collection

En 2014, Gold escribió el libro Suspicious Minds: How Culture Shapes Madness junto a su hermano. En él, argumentan que los delirios se forman en función de la sociedad y que el mundo que nos rodea influye en el modo de psicosis. “A medida que la tecnología evoluciona, las personas con delirios han absorbido la que toque en el momento”, destaca Gold.

Sostiene que resulta natural que la gente sienta que está bajo vigilancia.  Gracias a las redes sociales y al aumento de las cámaras de circuito cerrado de televisión, a menudo acabamos siendo vigilados. “Así que es un doble golpe, por así decirlo. Existe un delirio subyacente al que muchas personas podrían haber llegado de todos modos, y luego están las semillas de realidad que la gente usa para construir su delirio“, detalla.

Muchos de los que comparten historias de acoso colectivo en internet escriben sobre televisores que les responden, ordenadores hackeados, armas de microondas y tecnología de “voz al cráneo” que permite que un acosador transmita mensajes directamente a la mente del acosado. Gold afirma que muchos de sus pacientes con el delirio del Show de Truman empezaron a creer que eran una estrella de televisión después de haber visto la película, y varios de ellos se referían explícitamente a la película como un momento de iluminación. Es posible que algunas personas se encuentren con los sitios web de acoso colectivo y estas páginas influyan en la forma que adoptan sus delirios.

Gold señala que, obviamente, “no es necesario estar en estos foros” para desarrollar delirios sobre acoso colectivo, pero desde la perspectiva del tratamiento, asegura que las páginas de este tipo “complican las cosas”. El experto añade: “Si hablo con alguien que cree que está siendo acosado por un colectivo y le explico con mucho cuidado por qué considero que padece una enfermedad mental, podría señalar estos sitios de chat de manera muy sencilla y segura y preguntarme: ‘¿Estamos todos locos?’ Se vuelve mucho más desafiante”.

portada del libro para mentes sospechosas

Por otra parte, explica que estos sitios podrían tener beneficios para algunas personas que creen en el acoso colectivoles podría resultar reconfortante saber que no están solas. Existe evidencia de que esto sucede, o al menos de que algunas personas tratan de conectarse de manera positiva a través de estos foros. Muchos usuarios que no creen en el acoso colectivo ofrecen ayuda a los que creen que están siendo perseguidos, incluso desafiando sus creencias.

En la publicación de Reddit donde el usuario describió que los antipsicóticos eliminaban sus delirios, también hubo comentarios de apoyo junto con los negativos. “¡Felicidades! Ahora estás hablando muy claramente con una visión tan positiva”, era el comentario más votado, en el que un usuario hacía preguntas sobre la medicación.

Harry afirma que, a pesar de recibir comentarios negativos, muchas personas le enviaron mensajes en privado para pedirle ayuda. El joven recuerda: “Muchas veces las personas que publicaban allí no tenían a nadie que los ayudara, a nadie con quien hablar. Aunque existen recursos, necesitan ayuda para averiguar cuáles son. Pensé que podría usar mi experiencia como una forma de ayudar”.

Para muchas personas que padecen enfermedades mentales, internet puede ser un salvavidas, un recurso que permite hablar libremente en un mundo que todavía estigmatiza bastante su sufrimiento. La terapia sigue siendo inasequible e inaccesible para muchos. La Alianza Nacional de Enfermedades Mentales de EE. UU. informa que la media de tiempo entre la aparición de los síntomas de una enfermedad mental y el tratamiento es de 11 años, mientras que el 60 % de los condados de EE. UU. no tiene servicios de psiquiatra.

En mayo, un usuario en un subreddit de acoso colectivo escribió: “En realidad, solo quiero hablar, sobre cualquier cosa”. Pedía a los demás charlar sobre Netflix, el tiempo y las aves. Un par de usuarios se ofrecieron a entablar amistad, y parece que el primero cumplió su deseo de encontrar, “gente que te entienda, te crea, simplemente sepa cómo es eso”. En el grupo de Facebook para las personas que se creen víctimas de acoso colectivo, que tiene casi 8.000 miembros, los usuarios hablan en contra del suicidio, rezan unos por otros y se animan mutuamente a “mantenerse fuertes”.

"No es lo que todos ustedes dicen" en la vista lateral derecha del rifle Remington

Foto: Aaron Alexis escribió “¡No es lo que todos dicen!” en la escopeta que usó para matar a 12 personas en el Washington Navy Yard en 2013. CréditosFBI

Otros argumentan que cualquier beneficio que pueda provenir de tales sitios acaba superado por el daño que podría provocar al avivar la creencia en el acoso colectivo.  El sociólogo y autor de ‘A Colorful History of Popular Delusions’, Robert Bartholomew (en este contexto, “Delusions” se refiere a delirios sociales, creencias falsas y pánicos compartidos por una sociedad, como los juicios por brujería de Salem o el Temor rojo, no a los psicóticos).

Hace unos años, llegó a estar en la lista de correo de un hombre que se creía objetivo de acosadores colectivos. Su boletín llegaba a más de 800 personas y se volvió más imprevisible con el tiempo. En mayo de 2019, envió un correo electrónico con lenguaje amenazante en el que afirmaba que podía “romper fácilmente el récord de Alexis“. Aaron Alexis era un contratista de la Armada de EE. UU. de 34 años que mató a tiros a 12 personas en un centro militar en septiembre de 2013. Dejó una nota en su ordenador en la que afirmaba que estaba siendo controlado por ondas electromagnéticas de baja frecuencia. Cuando Bartholomew recibió el correo del hombre que amenazó con imitar a Alexis, él (y otros) contactó con el departamento de policía local del hombre, que ahora está en prisión.

En otro caso en 2014, un abogado en Nuevo México (EE. UU.) grabó un vídeo sobre sus experiencias de acoso por el Gobierno antes de disparar y herir a tres personas.

Algunos miembros de los foros sobre acoso colectivo se animan unos a otros a actuar en sus delirios. En una publicación de Reddit, un usuario comparte consejos sobre cómo “joder” a los acosadores (a quienes denominan “delincuentes”): cortarles el paso, chocar contra ellos, provocarles hasta que se enfaden. En otra publicación, un usuario amenaza con disparar a los drones. Bartholomew cree que los espacios online de acoso colectivo son un “problema de salud pública”, pero también reconoce que “el genio salió fuera de la botella y no tiene vuelta atrás”.

Hay otro genio que ha salido de su botella durante la última década y que afecta a casi todos los usuarios de internet: el impacto peligroso de la desinformación online. Según una encuesta realizada por el Pew Research Center en marzo, el 48 % de los adultos estadounidenses informó haber visto noticias inventadas sobre el coronavirus (COVID-19). A la luz de la pandemia, las redes sociales han aumentado sus esfuerzos para abordar las noticias falsas; Twitter ahora etiqueta los bulos y Facebook dirige a sus usuarios al sitio web de la Organización Mundial de la Salud.

¿Cómo distinguir los delirios de las conspiraciones creadas por la desinformación? En Reino Unido, decenas de las antenas telefónicas fueron quemadas o vandalizadas en abril después de que se difundiera un bulo sobre que el 5G daña la salud de las personas, y algunos culparon a la tecnología por el coronavirus. Celebridades como el actor Woody Harrelson y el boxeador Amir Khan han difundido la conspiración, mientras que algunos ingenieros de banda ancha han sido atacados y amenazados. En el grupo de Facebook para personas que se creen el objetivo del acoso colectivo, una publicación de abril decía: “Hay que quemar todas las torres de 5G”, a lo que los comentaristas añadieron: “¡NO! ¡Quemar a los que las crearon!” y “Hay que destruirlos o nos destruirán a nosotros”.

Manifestantes anti-5G en Londres el 2 de mayo de 2020

Existe un oscuro solapamiento entre ambos mundos, pero Bartholomew argumenta, lo mismo que demostró el artículo de investigación de 2015, que la mayoría de las creencias de acoso colectivo se basan en tendencias clínicamente delirantes. “La persona común y corriente que cree en la teoría de la conspiración no es psicótica”, afirma. No todos los que frecuentan los foros de acoso colectivo son clínicamente paranoicos o experimentan delirios de persecución, por supuesto, al igual que los que visitan los foros de conspiración 5G no siempre están libres de psicosis. Sin embargo, ambos fenómenos destacan cómo internet puede legitimar y difundir creencias marginales.

Si bien Google, Twitter, Facebook y otras plataformas han tomado medidas para combatir muchas fuentes de desinformación y contenido peligroso online, Reddit ha prohibido el subreddit pro-Trump r / The_Donald a finales de junio por violar varias de las políticas de esta página web. Pero la actividad y el debate sobre el acoso colectivo sigue circulando por debajo del radar. Si busca en Google “coronavirus 5G”, por ejemplo, el primer resultado es un enlace de la OMS “rompiendo mitos”, y la primera página de resultados está llena de palabras como “teoría de la conspiración” y “falso”. Las búsquedas de “gangstalking” (acoso colectivo en inglés) también incluyen artículos de noticias que cuestionan la veracidad de este fenómeno, pero en el momento de escribir este artículo, la preocupante publicación de Facebook de 2013 todavía se encuentra entre los diez primeros resultados. Le bastan 3.000 palabras para afirmar que el acoso colectivo es real, y sostiene: “Si no queremos que nos dominen, debemos tomar las medidas adecuadas lo antes posible”.

A Danny no se le permite acceder legalmente a los informes médicos de Jenny y, por eso, no sabe si dejó de tomar su medicación o si un cambio de medicamento provocó su muerte. Pero cree que los foros de acoso colectivo desempeñaron algún papel en la recaída de su hermana. Y señala: “Viendo la cantidad de foros que estaba leyendo y a los que estaba suscrita, eso ocupaba un espacio realmente grande en su vida”. Y calcula que ella se conectaba al menos a un foro de acoso colectivo todos los días.

Danny informó a Facebook y Reddit sobre los grupos de acoso colectivo que encontró en el ordenador de Jenny, pero nunca recibió respuesta. Sigue “cabreado” por el hecho de que estos espacios están permitidos y cree firmemente que son peligrosos. Las propias reglas de la barra lateral del subreddit destacan que está prohibido dar consejos médicos específicos. El propio Reddit prohíbe los subreddits que fomenten la violencia o inciten explícitamente a ella, pero los grupos de acoso colectivo no violan ninguna de sus políticas actuales.

Un portavoz de Facebook dijo: “Queremos que las personas se sientan bienvenidas y seguras en nuestras plataformas, por eso tenemos un conjunto de estándares comunitarios que establecen los límites para un comportamiento y contenido aceptables. Tomaremos medidas contra cualquier contenido que viole nuestras políticas y animamos a las personas a usar nuestras herramientas de informes para cualquier publicación que les preocupe”.

Jenny era seis años mayor que Danny y a menudo lo cuidaba cuando era adolescente. Recuerda con cariño que ella inventó la “Escuela días soleados” para ocupar a sus hermanos menores durante las vacaciones de verano: había planes de estudios, disfraces, insignias, clases, incluso un himno. Cuando Danny se hizo adolescente y la vida se volvió más difícil, Jenny lo llevaba a la librería, al cine o al Taco Bell, “literalmente, se trataba solo de conducir, cuanto más tiempo mejor”, recuerda. A veces, los hermanos simplemente se quedaban sentados en un aparcamiento y hablaban durante horas. Su hermano recuerda: “Tenía toda esa sabiduría de una hermana mayor. Eso es lo que más se me quedó de ella”.

A la pregunta de qué piensa sobre el hecho de que personas como su hermana todavía puedan participar en los foros de acoso colectivo en la actualidad, responde sin pelos en la lengua. “Pienso en mi hermana en sus momentos más lúcidos, cuando estaba medicada, cuando se ofrecía como voluntaria para ayudar a las personas que tenían enfermedades mentales; si hubiera visto lo que yo vi, estaría en internet todos los días intentando pararlo“.

PAGINA 100 POPAYAN COLOMBIA

Prensa para leer y pensar

Foto: Chrissie Abbott

Por: Michael Reilly

Fuente: https://www.technologyreview.es/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
1
Accede al grupo de WhatsApp Noticias grupo1 👇

Accede al grupo de WhatsApp Noticias grupo2 👇
A %d blogueros les gusta esto: