LIBRO "EXCOMULGADOS", será presentado el 12 de marzo – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

LIBRO “EXCOMULGADOS”, será presentado el 12 de marzo

¿Qué podría llamar la atención de un libro que, a simple vista, lleva por título “EXCOMULGADOS”? Lamento señalar que entre muchos colombianos esta palabra es desconocida; otros, igual de colombianos, podrán identificarla gramatical y lexicalmente y sabrán entonces que su significado hace referencia a un acto que, mediante juicio eclesiástico, un tribunal eclesiástico, condena a la expulsión de la comunidad cristiana a quien haya cometido falta grave en materia que ofenda o mancille cualquiera de los variados símbolos de la cristiandad. ¡Quedan excluidos!

¿Entonces, el contenido de EXCOMULGADOS será de carácter religioso y compete a los iniciados sacerdotes de la Iglesia, a los teólogos? Dejo en manos de su futuro lector la respuesta a este interrogante; pero debo de anotar que lleva por subtítulo “Crónica de un momento del movimiento estudiantil EN LA Universidad del Cauca (1979-1981)”. Entonces surgen nuevos interrogantes en el desprevenido ciudadano que pasee sus ojos sobre el título; nuevas preguntas y, quizá la más central de todas: ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? ¿Se trata de un relato que hablará de un momento del movimiento estudiantil en el que se involucró uno de los símbolos antes señalados y, en consecuencia, sus protagonistas fueron sometidos a un juicio canónigo cuyo resultado sería el veredicto de excomulgados? No, no responderé a ese interrogante. De nuevo, quedará esa tarea en manos del lector que se atreva a abordarlo como lo que es: una crónica elaborada en función de poner en escritura un fragmento muy corto (un “fragmentico”) de la historia del movimiento estudiantil en la Universidad del Cauca. Para lo cual recurrí a testimonios de algunos de los protagonistas, a documentos oficiales, a los periódicos de la época y a mi flaca memoria personal.

Es un libro de 232 páginas –bellamente editado, a todo color– y en su tabla de contenido se encontrará en primer lugar con un Prólogo elaborado por el profesor Adolfo Albán Achinte (está anunciado en la carátula); luego, en la Presentación se explica el por qué  de su título; continúa con los Agradecimientos de rigor para quienes– de una o mil maneras – contribuyeron para su elaboración, y un apartado llamado Antecedentes, en el que se dice que no existe antecedente alguno en la literatura sobre el movimiento estudiantil colombiano, que tenga en cuenta a Popayán como una de las capitales en las que dicho movimiento tubo relevante importancia. Luego, el libro deviene en lo que podría ser el primer capítulo de la historia que pretende narrarse: “El terremoto de 1983 y la memoria”, página 31 (si no estoy mal). Entonces el lector percibirá otra extraña asociación entre dos sucesos aparentemente ajenos; lo cual, para mi manera de ver, resulta inquietante hasta para el más desprevenido observador-lector de la Tabla de contenido. Pero antes de ello hay una página de Dedicatoria, que dice: “A los muertos, que son la mayoría. Porque desde su camisa sepulcral ya no tienen mucho que defender de sus antiguas vanidades y soberbias”.  

El siguiente capítulo titula con una frase: “Una sola chispa puede incendiar la pradera”. Metáfora clara que señala cómo un hecho nimio y simple, puede desencadenar el más grande de los conflictos. Y lo narrado a continuación, así lo ratifica. En adelante, la crónica señala las fechas de manera secuencial en el tiempo; páginas que contienen catorce capítulos que van desde la 45 hasta la 186 y en ellos se encuentra –digamos, el itinerario de las acciones y el comportamiento de los sectores involucrados en un conflicto con variados orígenes y que termina en la toma de la catedral de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, por parte de un numeroso grupo de estudiantes en representación de los 18 que fueron “expulsados” de la Universidad con fundamento en la Resolución 379 del 28 de diciembre de 1979, emanada del Consejo Académico–. Este segmento termina en el año de 1981, cuando llega a la rectoría de la Universidad el Dr. Benjamín Iragorri Díez, quien, en su primer acto administrativo suspende las medidas emanadas en dicha Resolución y permite el reingreso de todos los sancionados.

Las páginas 187 a 196 pertenecen a un capítulo llamado “El Estatuto de Seguridad”. Es el marco socio-político en que se desarrolla la crónica. Ellas contienen tres testimonios de lo que fue ese momento de nuestra historia. Sobresale el de quien hoy es Magistrado de la JEP; allí recuerda su infancia por las calles de un barrio popular, durante esa época. Un momento en que los presos del régimen se auto-infligían golpes y descargas eléctricas, mientras que desde la Casa de Nariño se afirmaba que el único preso político que existía en Colombia era el Presidente. Allí termina la crónica como tal, y lo hace con la palabra “Fin”; anotando enseguida que “Es solo parcial; para que otros confronten, desdigan, nieguen o afirmen, revisen, complementen, y sobre todo: no olviden”. El libro queda, así, abierto.

Lo que sigue de aquí en adelante, entre las páginas 198 y 232 se denomina “Pequeño ensayo etnográfico. Expresiones del conflicto”. Capítulo en que narro la forma como se verbalizó (e interpretó) el conflicto en boca de sus protagonistas y realizo un inventario de objetos, sitios y canciones de la época.

El autor,

HERNÁN DEL CAMPO BONILLA HERRERA.

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