10 mitos sobre las vitaminas que deberías dejar de creer – Periódico Página100 – Noticias de popayán y el Cauca

10 mitos sobre las vitaminas que deberías dejar de creer

Desde pequeños nos enseñan que las vitaminas son nutrientes esenciales para los seres humanos y que podemos obtenerlas principalmente de los alimentos. Para ello, también es necesario procurar una dieta balanceada y saludable, aunque de seguro en algún momento nos animaremos a tomar suplementos.

Sin embargo, hay muchos mitos en torno a su consumo y su función en nuestro organismo. En TekCrispy hemos reseñado varios estudios que desmienten mitos en torno a las vitaminas, pero en esta oportunidad hemos recopilado los más arraigados para informar la realidad.

Mito 1: Mientras más vitaminas, mejor

Muchos humanos tienden a pensar que mientras más, mejor, pero la ciencia nos ha demostrado una y otra vez que los excesos en realidad no son buenos, ni siquiera cuando involucran aquellas cosas más saludables.

El ejercicio es bueno, pero hacerlo en exceso sin respetar los descansos pertinentes puede llevar a fatiga y lesiones graves. Pensar las cosas nos ayuda a entender y tomar decisiones más asertivas, pero pensarlas demasiado puede hacernos un lío en la cabeza. Cuidar a los hijos es el deber de los padres, pero sobreprotegerlos puede hacerlos incapaces de lidiar por sí solos con su día a día.

La vida en sí misma está llena de ejemplos que descartan esta idea como la más acertada, y lo mismo pasa con las vitaminas. Nuestro cuerpo necesita de ciertas cantidades de nutrientes para funcionar de manera correcta y defenderse de los patógenos, pero tomar cada vez más de ellos no nos hará inmunes o inmortales. Al contrario, puede causar efectos adversos.

Debemos tomar en cuenta que algunas vitaminas son solubles en agua, y otras son solubles en grasa. Como las vitaminas B y C son solubles en agua, cualquier exceso en nuestro cuerpo se eliminará a través de la orina. En cambio, las vitaminas A, D, E y K se almacenan en el hígado y en los tejidos grasos del cuerpo durante mucho tiempo, lo que puede llevar a sobredosis.

Realmente es difícil que solo con alimentación se llegue a una sobredosis de vitaminas, por lo que la preocupación reside en los suplementos, que también forman parte de un mito del que hablaremos a continuación.

Mito 2: Solo podemos obtener vitaminas de los alimentos

person holding medicine pills
No solo podemos obtener las vitaminas de los alimentos, existen también en forma de suplementos.

Sí, es cierto que los alimentos que consumimos diariamente son nuestra principal fuente de nutrientes como las vitaminas, pero en realidad no son la única fuente ellos. El mejor ejemplo de ello es la vitamina D, también llamada la vitamina del Sol, que la produce nuestro propio cuerpo cuando tomamos el sol.

También existen los suplementos, que aunque no deben ser la primera opción a la hora de nutrirnos, pueden ayudar a equilibrar las deficiencias de ciertas vitaminas que puede tener efectos nocivos sobre la salud.

En cuanto a cuál es mejor, el dietista Andy Bellatti dice que ambas fuentes son buenas, pero siempre será mejor obtenerlas de alimentos ya que estos también nos suministran otros nutrientes vitales. “Muchas veces esa vitamina funciona sinérgicamente con otros nutrientes”, explicó.

Mito 3: Las vitaminas pueden compensar una mala alimentación

La alimentación es uno de los puntos claves para gozar de una buena salud, y eso es algo confirmado por numerosos estudios. Sin embargo, debemos ser muy cuidadosos con lo que escogemos comer.

person holding two Adez drinking bottles
Es importante revisar la tablas nutricionales de los productos que aseguran tener vitaminas y otros nutrientes saludables.

Bellati explica que el hecho de que un alimento sea rico en vitaminas no necesariamente lo hace la mejor opción. Por ejemplo, existen aguas con infusión de vitaminas que podrían sonar muy atractivas, pero en realidad son muy azucaradas, lo que le resta mucha salud.

De hecho, los empaques de muchos alimentos procesados alegan que son enriquecidos con vitaminas y minerales, pero esto tampoco es una referencia fiable. “El frente del paquete es todo marketing, ignórelo”, dijo Bellatti. “La parte posterior del paquete es ciencia”. Y en efecto, las tablas nutricionales que los estándares de calidad les exigen arrojarán toda la verdad.

Si nos fiamos por el marketing que las empresas hacen a sus alimentos, viviremos una mentira ya que el objetivo detrás de ello es simplemente vender. Podríamos estar comiendo papas fritas, jugos naturales, bebidas energéticas e incluso alimentos dietéticos que alegan ser saludables por su contenido vitamínico, pero en realidad no lo son por sus otros componentes.

Mito 4: Los suplementos no interactúan con los medicamentos

Una de las dificultades con las que tienen que lidiar los médicos es la interacción entre medicamentos. Las vitaminas se conocen por ser saludables y necesarias para nuestro buen funcionamiento, pero ello no quiere decir que no puedan ser un arma de doble filo en ciertos contextos.

Ciertos suplementos, como los de vitamina K pueden interactuar con medicamentos recetados y de venta libre, tal como ocurre con los de zinc y los de omega-3. Es por ello que, sea cual sea el medicamento o la vitamina que se planee o se esté tomando, es necesario verificar la prescripción para evitar interacciones contraproducentes.

Mito 5: Los suplementos vitamínicos siempre son saludables

Seguro esto ya lo sabes, pero no está demás recordarlo: los medicamentos tienen el potencial de sanar, pero solo bajo ciertas condiciones. Si nos excedemos con las dosis, o los tomamos cuando en realidad no los necesitamos, de seguro experimentaremos un efecto adverso.

De manera similar ocurre con las vitaminas. Los humanos toman los nutrientes de la naturaleza y los procesan en forma de píldora, convirtiéndolos en productos no tan naturales, y por consiguiente, no tan saludables.

Aunque es necesario resaltar que natural no siempre es saludable. Hay estudios que sugieren que ciertos suplementos, como los que prometen mejorar la memoria, pese a ser naturales, son procesados con materiales que a la larga pueden resultar nocivos.

Aquí también entra en juego otro factor, que es lo que los suplementos no siempre están regulados. Muchos podrían estar en el mercado sin que haya evidencia científica que garantice su eficacia o seguridad, y lo mismo puede pasar con los de vitaminas.

Mito 6: Las vitaminas suministran energía

Seguro en algún momento en que te sentiste débil y sin energía pensaste que necesitabas energía. Quizás alguien te lo sugirió. Y aunque quizás las necesitaras, la motivación para tomarlas no debía ser obtener energía.

La energía para los diferentes procesos que se llevan a cabo en nuestro cuerpo la obtenemos de los alimentos, que nos suministran calorías. Las vitaminas colaboran con estos procesos, más no son la fuente de energía para ellos. Por ejemplo, la vitamina D interviene en el complejo proceso de convertir los alimentos en energía.

“El único concepto erróneo que he escuchado durante décadas es que las vitaminas te dan energía”, dijo Bellatti. “No hay forma en que las vitaminas puedan darle energía. Solo las calorías pueden hacer eso”.

Mito 8: La vitamina C previene los resfriados

Durante mucho tiempo se creyó que la vitamina C es justo lo que debemos tomar para prevenir los resfriados. Esta idea surgió de un estudio realizado por el científico Linus Pauling en 1970 cuyos resultados lo sugerían.

person holding orange fruit during daytime
No existe evidencia que demuestre que la vitamina C evite los resfriados en la población general.

El problema es que la ciencia actual no ha encontrado evidencia suficiente de que este compuesto en realidad tenga dicho efecto. Como explicamos en una nota especial en TekCrispy, hay pocos hallazgos relevantes que apoyen esta creencia hasta ahora.

Uno corresponde a un estudio publicado en 2013, el cual mostró que, en las personas que toman suplementos de vitamina C, la recuperación de un resfriado puede tardar un día menos. Otro estudio en el que los participantes eran personas con elevado estrés físico, mostró que las que tomaban vitamina C tenían la mitad de probabilidades de contraer un resfriado.

Y aunque estos estudios sugieren un efecto positivo de la vitamina contra esta enfermedad en particular, estos resultados no se replicaron en la población general. Podría ser que el ácido ascórbico cumpla una función protectora bajo ciertas condiciones, pero tomarlo definitivamente no garantiza que no nos enfermaremos.

Mito 9: La vitamina D previene la depresión en la edad adulta

Estudios previos mostraron que las personas con depresión tenían niveles bajos de vitamina D, lo que hizo pensar a muchos que para evitar sufrir del trastorno, es necesario tomar suplementos de esta.

Sin embargo, un estudio reciente derribó esta teoría por completo. Al comparar a personas sin síntomas de depresión que tomaron vitamina D durante cinco años con personas que no la tomaron no notaron diferencias. El nutriente no tuvo efecto alguno sobre el estado de ánimo o el riesgo de depresión.

Pero como indicamos en nuestro artículo previo, esto no quiere decir que la vitamina D no sea importante. Esta todavía juega un papel vital en la salud de los huesos y el sistema inmunitario. Además, exponerse al sol de manera saludable puede mejorar nuestro estado de ánimo.

Mito 10: La vitamina D o la vitamina C previenen la infección con COVID-19

Y ya que estamos en pandemia, los investigadores también han prestado atención al papel de las vitaminas en el riesgo o gravedad de los síntomas de COVID-19. A principios de mayor de 2020, un estudio sugirió que la vitamina D estaba relacionada con la vulnerabilidad al coronavirus, posiblemente por su papel mediador de la respuesta inmune de liberación de citoquinas.

Pero poco tiempo después los investigadores concluyeron que la evidencia en la que se basó el estudio previo no era suficiente para establecer una relación causal.

Asimismo, las cadenas de Whatsapp y las toneladas de información falsa que corrió a través de las redes sociales al principio del brote sugerían que la vitamina C podía prevenir el contagio con coronavirus.

Pero el argumento de los expertos que desmienten este supuesto beneficio es el mismo: no existe evidencia científica debidamente obtenida que demuestre que la vitamina C o D puedan prevenir esta infección.

PAGINA 100 POPAYAN COLOMBIA

Prensa para leer y pensar

Foto: tekcrispy

Por: Romina Monteverde

Fuente: https://www.tekcrispy.com/


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